Hay ausencias que pesan más que cualquier presencia. Esta noche en Espejo Negro, abrimos las puertas de tres lugares donde el tiempo no corre, sino que se estanca: un río en las afueras de San Antonio que guarda un velo blanco, una tumba en Guadalajara que exige juguetes para no hundirse en la sombra y una habitación en Zacatecas donde un hombre lleva dos siglos esperando a unos hijos que el destino le arrebató.
En este episodio recorreremos:
-La Dama de Blanco: El eco de una libertad devorada por un río implacable justo antes de alcanzar el amor.
-El Panteón de Belén: El niño cuya fobia a la oscuridad fue tan visceral que ni siquiera la muerte pudo borrarla, obligando a su ataúd a salir de la tierra cada mañana.
-La Habitación 107: El espíritu de Don Jovito, quien logró una gran fortuna pero perdió su propósito, y hoy sigue reclamando su lugar en los espejos del Hotel Mesón de Jovito.
¿Es el fantasma una entidad con voluntad propia o es solo la memoria del lugar reproduciendo el dolor como un disco rayado?. Acompáñanos a descubrir que, a veces, el verdadero monstruo es la soledad y el tiempo que no perdona.