En 1962, una escuela en Tanganyika (Tanzania) vivió lo imposible: tres alumnas empezaron a reír y no pudieron parar. Lo que empezó como un chiste, se convirtió en una epidemia de Histeria Psicogénica Masiva que infectó a más de 1,000 personas y obligó al cierre de 14 escuelas.
¿Cómo es posible que una emoción se transmita como un virus biológico?
Acompáñame al centro de esta espiral donde la alegría se convierte en tortura física.
Learn more about your ad choices. Visit megaphone.fm/adchoices