Este momento therian de la política colombiana podría precisarse así: Paloma Valencia tiene acorralado al tigre de Abelardo de la Espriella, mientras el sapo de Juan Daniel Oviedo ha puesto en aprietos a Paloma y a ella la tiene entre ojos el halcón de Álvaro Uribe, su jefe. Todos ellos, sin embargo, tienen algo en común: quieren derrotar al jaguar, que es Gustavo Petro. Petro, que está en el otro lado del espectro político, ha dicho que se identifica con ese felino que habita las selvas de Colombia y los territorios cercanos al Amazonas, el custodio del territorio que despierta con furia ante cualquier amenaza. Su candidato, Iván Cepeda, que no participó en la consulta porque el Consejo Nacional Electoral se lo impidió, hoy encabeza las encuestas y acaba de nombrar como fórmula vicepresidencial a la líder indígena Aida Quilcué. Así, mientras el tigre se viste de oveja y Paloma busca un vicepresidente que le guste a Uribe, el jaguar y su candidato parecen listos para afirmarse aún más en su territorio. Dicen que el principal enemigo de un felino, sea tigre o jaguar, es él mismo; cerca del 25 por ciento de las muertes de tigres en la India se producen por enfrentamientos entre ellos. Ojalá no terminen todos destripándose por andar de therians.
"Fue solo un accidente" está disponible en MUBI.
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