El gobierno de Petro no ha sido tan malo como la derecha sostiene ni tan bueno como lo afirma el presidente en sus cuentas de x. Petro, que es un pirómano, ha tenido serios reveses en materia de seguridad, de salud y de política macroeconómica, pero también ha tenido aciertos. El más evidente es que hoy existe un país que se siente representado en esta izquierda de Petro y que vota por un partido legalmente constituido. Quien pretenda desde el poder, destripar a esa izquierda, va a abrir una caja de pandora. El miedo a Petro no puede ser la única narrativa de la nueva derecha, como el miedo a que vuelva la derecha no se puede convertir en la principal narrativa de la izquierda. No es justo con un país que acaba de salir de un conflicto y que aspira a nuevos vientos. Pero también hay que exigirle a la clase dirigente, a los empresarios, a los grandes y a los pequeños que trabajan creyendo en este país, que dejen de pensar con el miedo porque están fabricando monstruos que nos pueden devorar.
Voten por el que sea, menos por Abelardo De La Espriella.
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