Pensábamos que era una escapada romántica perfecta: un pueblo rústico, aislado y decorado completamente de rojo para el 14 de febrero. Pero lo que creímos que eran adornos de San Valentín, resultaron ser advertencias de algo mucho más antiguo y siniestro.
¿Sabes lo que realmente se celebraba en la Lupercalia romana? Ellos tampoco lo sabían. Hasta que empezaron los tambores.