Beatriz Gimeno ha considerado que la entrega de la Medalla de Promoción de los Valores de Igualdad a Dolores Vázquez, falsamente condenada por el asesinato de Rocío Wanninkhof en 1999, "ha sido tardío", aunque ha defendido que puede suponer "una especie de reparación pública" tras años sin reconocimiento. En este Día Mundial de la Visibilidad Lésbica, ha subrayado que en España "los errores judiciales se reconocen muy mal y tarde", y que "no hay compensación económica nunca, como en otros países", por lo que este gesto ha podido funcionar como una forma de resarcimiento simbólico para la víctima, señalada por su condición de lesbiana por los medios durante la investigación del crimen.
La autora ha explicado que en el caso se han usado estereotipos lesbófobos para construir culpabilidad: "Todos usaban los mismos estereotipos destinados a convertirla en la 'lesbiana perversa'", pese a que "no había ninguna prueba y tenía coartada". Gimeno ha afirmado que sin esa construcción "obviamente no" habría sido condenada y ha recordado que centrar la investigación en ella permitió que "el verdadero asesino mató a otra chica", mientras hoy, aunque persiste la lesbofobia sumada a la misoginia, "no existe un estereotipo concreto" entre las generaciones más jóvenes.
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