Los centros escolares deben introducir cambios en los menús incorporando más frutas, verduras y legumbres y reduciendo los alimentos altos en sal o grasas saturadas. María Colomer, nutricionista y diestista, explica en Las Mañanas de RNE que esto se trata del desarrollo de una normativa de 2011 pero que si ha tardado tanto en desplegarse es porque hasta ahora no había amenazas de sanciones. Estos cambios buscan "controlar" los nutrientes perjudiciales para la salud pero también que haya más oferta para los niños, como menús adaptados a realidades religiosas o intolerancias.
Reconoce que la alimentación más sana puede implicar más coste para los comedores, por lo que apunta que esto tiene que ir acompañado con más dotación para los contratos. Considera que esta medida también contribuye a educar en alimentación y pide a los padres que "sean cómplices" y apoyen desde casa lo que se hace en el colegios por ejemplo cuando hay alimentos que no les gustan. Remarca que "hay que dar ejemplo" como adultos porque la alimentación también puede causar "enfermedades".
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