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  • Alemanes van a Polonia por gasolina más económica ante el aumento de precios por tensión en Ormuz

    06/03/2026
    El encarecimiento del petróleo tras la escalada militar en Medio Oriente disparó los precios de la gasolina y el diésel en Alemania. Ante el impacto, conductores cruzan la frontera hacia Polonia para repostar más barato, mientras autoridades alemanas exigen investigar a las petroleras por subidas calificadas de “escandalosas”.
    El impacto del conflicto en Medio Oriente ya se siente en las carreteras de Alemania. En cuestión de días, los precios del combustible se dispararon en el país europeo, provocando largas filas en estaciones de servicio y una escena cada vez más frecuente: conductores alemanes cruzando la frontera hacia Polonia en busca de gasolina más barata.
    El incremento coincide con la creciente tensión en la región tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, que han afectado la producción y el transporte de crudo, poniendo alta tensión en la zona y causando incertidumbre de la llegada de este insumo a los destinos objetivo.
    Las rutas marítimas a través del estratégico Estrecho de Ormuz, por donde en escenarios normales transitaba cerca del 20% del petróleo mundial, se han vuelto peligrosas o directamente inviables, lo que ha sacudido el mercado energético global.
    Según datos del club automovilístico alemán ADAC, el precio promedio de la gasolina Super E10 sin plomo alcanzó los 1,89 euros por litro a nivel nacional, lo que representa un aumento de 12,1 céntimos en comparación con la semana anterior. El diésel registró un alza aún más marcada: el litro se sitúa en promedio en 1,91 euros, tras subir 17,7 céntimos en apenas siete días.
    El salto en los precios ha sido tan rápido que muchos conductores optaron por viajar a estaciones de servicio al otro lado de la frontera. 
    En la localidad polaca de Słubice, situada frente a la ciudad alemana de Frankfurt (Oder), las gasolineras experimentaron una afluencia inusual de automovilistas alemanes que buscaban llenar sus tanques a menor costo.
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    Entre ellos estaba Stefanie Danek, una conductora alemana que decidió tomarse el día libre para repostar en Polonia. Mientras esperaba su turno en la estación de servicio, expresó su desconcierto por el fuerte aumento del combustible en su país.
    “Polonia está tan afectada por la guerra como nuestro país o cualquier otro. Pero aquí los precios del combustible no se disparan”, señaló para la agencia de noticias Reuters.
    El encarecimiento actual recuerda a los incrementos registrados hace poco más de cuatro años, cuando la invasión rusa de Ucrania provocó una crisis energética en Europa y un alza abrupta en los precios del petróleo y el gas.
    De hecho, el miércoles los precios promedio del diésel en Alemania llegaron a superar momentáneamente la barrera de los 2 euros por litro, acercándose a los niveles de pánico registrados en marzo de 2022. Aunque aún se mantienen ligeramente por debajo de ese máximo histórico, están a menos de 15 céntimos de alcanzarlo.
    Con Reuters
  • No sólo el petróleo: los fertilizantes también se disparan por el conflicto en Medio Oriente

    06/03/2026
    La guerra en curso ha paralizado el movimiento de petroleros en el estrecho de Ormuz, en el extremo norte de Irán. Pero también está alterando la cadena de suministro global más allá del petróleo: desde productos farmacéuticos de la India, semiconductores y baterías de Asia, hasta productos derivados del petróleo como fertilizantes.
    La guerra en Medio Oriente ha traído para Fabián Fonseca y para otros muchos actores de la industria agropecuaria mundial una especie de “déjà vu”, una expresión francesa utilizada cuando una persona siente que lo que está viviendo ya lo ha experimentado antes.
    En febrero de 2022, la atención se centró ampliamente en que el estallido de la guerra en Ucrania había catapultado los precios del petróleo. Sin embargo, entre los damnificados también estuvieron los agricultores, quienes vieron crecer estrepitosamente los precios de los fertilizantes.
    Fonseca se desempeña como director de Productividad de Uniban, el mayor exportador colombiano de banano, uno de los productos insignia del país sudamericano. En diálogo con France 24, explicó lo siguiente:
    Ucrania es importante en la producción de urea porque es un gran productor de gas, pero otros productos como el yeso no los produce Ucrania (…) Y las rutas comerciales que impactan la guerra de Ucrania tienen un efecto menos directo sobre Latinoamérica
    Según el experto, el conflicto centrado en Irán, pero con repercusiones a nivel regional, va a tener un impacto más importante del que ya tuvo la guerra en Ucrania, “ya que es una zona donde se proveen muchos agroquímicos y pesticidas en general”.
    La guerra ha paralizado el estrecho de Ormuz, por el que transita una tercera parte de los nutrientes que se utilizan en el sector agricultor, como los fertilizantes. Esto podría reducir el suministro a importadores clave de todo el mundo justo cuando los agricultores del hemisferio norte se preparan para sembrar.
    Un impulso al precio de los alimentos
    Los agricultores desde Srinagar, en Cachemira, hasta Saskatchewan, en Canadá, dependen de los fertilizantes y el diésel que se transportan a través del estrecho de Ormuz.
    Jorge Enrique Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), explicó que “en los cultivos agrícolas, los fertilizantes suponen entre 17% y 33% del costo total de producción, entonces un incremento trae un impacto directo en el costo de producir comida”.
    QatarEnergy tuvo que detener la producción en la planta de urea más grande del mundo, al perder su fuente de gas natural como materia prima después los ataques iraníes a sus instalaciones de gas natural licuado.
    Efecto dominó
    Con la guerra en curso y la operación del estrecho de Ormuz a su mínima capacidad, los buques de carga están varados en el Golfo o realizando una travesía mucho más larga alrededor del extremo sur de África y los aviones que transportan carga aérea desde Oriente Medio están en tierra.
    Cuanto más se prolongue la guerra, mayor será la probabilidad de escasez y aumentos de precios. “Esto está causando importantes impactos en la cadena de suministro global”, afirmó Patrick Penfield, profesor de prácticas de la cadena de suministro en la Universidad de Syracuse.
    A medida que este conflicto avance, empezaremos a ver escasez e importantes aumentos de precios
    Michael Goldman, gerente general de CARU Containers para Norteamérica, expresó que “la cadena de suministro es como un largo tren con muchos vagones, y cada vagón representa, digamos, un puerto en el mundo. Si un vagón descarrila, a menudo puede tener un efecto dominó en muchos otros vagones que van detrás o delante”.
    El martes, el presidente Donald Trump había presentado un plan para reactivar el comercio y el petróleo a través del estrecho. Y este jueves reiteró que podría decretar medidas adicionales, como un seguro de riesgo.
    El seguro de riesgo político es un tipo de cobertura destinada a proteger a las empresas contra pérdidas financieras causadas por condiciones políticas inestables, acciones gubernamentales o violencia.
    Las aseguradoras marítimas ya han estado cancelando o aumentando las tarifas de los seguros, una medida clave que también amenaza los precios de todo tipo de productos.
    Con Reuters, AFP y AP
  • El petróleo latinoamericano gana valor estratégico ante el conflicto en Medio Oriente

    05/03/2026
    La escalada del conflicto en Medio Oriente y las tensiones en rutas clave de exportación energética reabren el debate sobre el papel de América Latina en el mercado global del petróleo y el gas. Con enormes reservas, mayormente concentradas en Venezuela, la región podría convertirse en una alternativa energética para Europa y Asia, dos continentes altamente dependientes de estos insumos. 
    El recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente y las crecientes dificultades para transportar petróleo por rutas estratégicas como el Golfo Pérsico están haciendo que el mercado energético mundial vuelva a mirar hacia otras regiones productoras. 
    En ese contexto, América Latina emerge como un actor con potencial para ganar protagonismo, gracias a su relativa estabilidad geopolítica y a la magnitud de sus reservas de hidrocarburos. Estabilidad, que a diferencia de Medio Oriente, se basa en la ausencia de conflictos con sus vecinos de la región.
    Como era de esperarse, la tensión militar en la región del Golfo ha provocado aumentos en los precios del petróleo y del gas, además de interrupciones en el transporte marítimo de energía. Todo, bajo la premisa de que el suministro de estos insumos no está asegurado, y la incertidumbre encarece los precios. 
    Ataques a infraestructuras energéticas y el riesgo para los buques que transitan por el estrecho de Ormuz, por donde antes del conflicto pasaba cerca del 20% del petróleo mundial, han obligado a navieras y compañías energéticas a replantear sus rutas y buscar proveedores alternativos. 
    Por un lado, la solución de las rutas alternativas se presenta como un remedio para la emergencia pero que pasa facturas con creces y que es poco sostenible en el tiempo. 
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    En ese escenario, América Latina aparece como una región que, al menos desde la perspectiva logística, ofrece mayor seguridad en las rutas de exportación. En esta región se mantienen corredores marítimos relativamente estables hacia los mercados del Atlántico y el Pacífico, pero la conformación de acuerdos y tratados podría tardar años. 
    Cuando se analizan las reservas de crudo, la región tiene un peso significativo en el mapa energético global. El caso más emblemático es Venezuela, que encabeza el ranking mundial de reservas probadas con más de 303.000 millones de barriles, cerca del 17% del total global. 
    Esta cifra coloca al país por encima de potencias petroleras tradicionales como Arabia Saudita, Irán, Irak o Emiratos Árabes Unidos; su “pero”, sin embargo, es que esas reservas no las ha logrado capitalizar en exportaciones efectivas debido a la falta de infraestructura interna.
    El potencial petrolero venezolano, entonces convive con desafíos estructurales: infraestructura deteriorada, sanciones internacionales y limitaciones técnicas que han reducido su producción real pese a la enorme riqueza del subsuelo.
    México, Brasil y Argentina también aparecen entre los productores con capacidad para incrementar sus exportaciones hacia los grandes consumidores del planeta, especialmente en un momento en que Europa busca diversificar sus fuentes de abastecimiento.
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    El gas, otro insumo crucial
    El panorama no se limita al petróleo. En materia de gas natural, América Latina y el Caribe concentran cerca del 4% de las reservas probadas del mundo fuera de potencias como Estados Unidos o Rusia. Dentro de ese porcentaje, Venezuela posee más del 60%, seguida por Bolivia y México, lo que refuerza el potencial energético regional.
    Este contexto adquiere especial relevancia para Europa, que en los últimos años ha reducido su dependencia del gas ruso y ahora observa con preocupación las posibles interrupciones en el suministro proveniente de Medio Oriente. La diversificación de proveedores se ha convertido en una prioridad estratégica para el continente.
    Sin embargo, el impacto del conflicto en el mercado energético no se distribuye de forma uniforme dentro de América Latina. Mientras los países productores podrían beneficiarse de un aumento en los precios internacionales del crudo, las economías importadoras enfrentan riesgos inflacionarios derivados del encarecimiento de la energía.
    Con Reuters
  • Inteligencia artificial: ¿cómo una tendencia puede gastar diez veces más recursos?

    04/03/2026
    En redes sociales se ha vuelto viral la creación de imágenes con inteligencia artificial basadas en la información con la que los internautas alimentan este tipo de herramientas. Pero, ¿hasta qué punto es sostenible el uso recreativo de esta tecnología intensiva en consumo de recursos naturales como agua y electricidad? Lo analizamos.
  • Rutas de emergencia: el mundo redibuja el mapa energético ante el bloqueo parcial de Ormuz

    04/03/2026
    El bloqueo casi total del Estrecho de Ormuz, tras ataques y la cancelación de seguros de guerra, obliga a petroleras y navieras a redirigir sus cargamentos por rutas más largas con costos adicionales que presionan a las empresas. Arabia Saudita activa su oleoducto Este-Oeste, mientras Europa mira al mar del Norte y África para evitar una crisis mayor y garantizar que sus pedidos lleguen. 
    El flujo de petróleo por el Estrecho de Ormuz, arteria clave del comercio energético mundial, se ha desplomado un 90%, según la consultora Kepler con un escenario que ya es evidente en los mapas en vivo que muestran la actividad de la zona. 
    El bloqueo es prácticamente total después de que buques fueran alcanzados en la zona mientras Irán respondía a ataques de Estados Unidos e Israel, y tras el anuncio del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de que el paso quedaba “cerrado”.
    Las aseguradoras marítimas han cancelado la cobertura a  decenas de navieras por riesgos de guerra, lo que ha paralizado la navegación en el corredor entre Irán y Omán y aumenta la premura por encontrar otras rutas en donde haya menos peligro y mayor garantía de que los insumos lleguen a sus destinos.
    El impacto es inmediato, pues, en escenarios normales, por Ormuz transitan normalmente cerca de 20 millones de barriles diarios de crudo, una quinta parte del consumo global que se estima está en los 100 millones de barriles diarios.
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    Frente al colapso, las alternativas son limitadas. Baird Langenbrunner, analista del Global Energy Monitor, ha identificado dos oleoductos viables que podrían mitigar parcialmente el golpe. 
    El principal es el oleoducto saudí Este-Oeste, con capacidad de 5 millones de barriles diarios. La infraestructura conecta el centro de procesamiento de Abqaiq, en el Golfo Pérsico -donde se concentra el conflicto-, con el puerto de Yanbu, en el Mar Rojo, permitiendo a Arabia Saudita exportar sin cruzar Ormuz y tener las opciones del Canal de Suez, hacia el Mediterráneo o el estrecho de Bab Al-Mandeb, cercano a Yemen.
    Sin embargo, advierte el analista, Yanbu “no fue diseñado para ser el principal centro exportador de Arabia Saudita”, por lo que su infraestructura y capacidad de carga podrían limitar el rendimiento real. 
    La red paralela de oleoductos a lo largo de la ruta podría reconvertirse temporalmente para elevar la capacidad a 7 millones de barriles diarios, aunque eso implicaría competir con el transporte de otros líquidos estratégicos.
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    La segunda alternativa es el oleoducto Habshan–Fujairah, en Emiratos Árabes Unidos, con capacidad de 1,8 millones de barriles diarios hacia el Golfo de Omán. Pero ya opera como ruta habitual para evitar los costos de seguro de Ormuz, por lo que apenas cuenta con margen adicional. 
    En Irán, el oleoducto Goreh–Jask, recientemente construido, podría en teoría esquivar el estrecho, aunque su capacidad ronda apenas los 300.000 barriles diarios y su infraestructura enfrenta sanciones y ataques.
    Todo esto, sin mencionar que estas rutas apenas absorberían una fracción de lo que fluye normalmente por Ormuz, que es la ruta principal por donde ya se aplicaban miles de acuerdos para el tránsito del comercio del oro negro y otros insumos. 
    Arabia Saudita ya delineó su estrategia. Saudi Aramco reforzará el uso del corredor Abqaiq–Yanbu para sacar crudo al mar Rojo y, desde allí, intentar enviarlo hacia Europa vía Canal de Suez o el estrecho cercano a Yemen, pese a los riesgos asociados a la actividad de los hutíes, de los cuales hasta el momento no se han registrado nuevas informaciones o ataques. 
    Ahora para aquellas compañías que no cuentan con extensos oleoductos ni varios puertos para desplegar sus insumos existe la opción de rodear todo el continente africano, pasado por el puerto de Cabo de Buena Esperanza al sur de África, algo que que añade días de navegación y un sobrecosto considerable. 
    “Y esto solo ayuda al petróleo que no está ya atrapado en el Golfo Pérsico”, subrayó Langenbrunner.
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    ¿Y el resto de productos y bienes?
    La crisis no se limita al petróleo y se extiende a miles de productos y bienes que salen desde el creciente continente asiático y, mientras se encuentran alternativas, la gigantesca empresa naviera danesa Maersk suspendió nuevas reservas en el Golfo Pérsico “hasta nuevo aviso”, reflejando el temor generalizado en el sector logístico.
    Ante el riesgo de escasez, Europa activa su mapa de proveedores alternativos, con el riesgo de que este plan B no funcione a la perfección. 
    Uno de esos es en el Mar del Norte, con una producción de Noruega y Reino Unido; por su parte, África Occidental, con Nigeria y Angola, puede enviar crudo por rutas atlánticas que evitan los cuellos de botella de Oriente Medio. 
    En el norte de África, Argelia y Libia han ofrecido trayectos cortos hacia el sur europeo, aunque la inestabilidad política, especialmente en Libia, añade incertidumbre y complica el panorama de las débiles soluciones logísticas.
    América Latina, ¿la mejor solución?
    América Latina también gana protagonismo: Brasil y Guyana pueden abastecer a Europa a través de rutas atlánticas que eluden por completo los puntos críticos de Medio Oriente.
    Para Pauline Heinrichs, profesora de Estudios de Guerra en el King’s College de Londres entrevistada por Reuters, asegura que la crisis expone una vulnerabilidad estructural. 
    “Nuestra estrategia de seguridad se reduce actualmente a responder a crisis inducidas por los combustibles fósiles”, afirmó a la agencia de noticias.
    A su juicio, mientras Europa y otras potencias mantengan su dependencia energética, seguirán expuestas a choques geopolíticos que convierten los estrechos marítimos en campos de batalla económicos, tal como, en el pasado, ocurrió con la guerra en Ucrania que ya supera los cuatro años de haber iniciado. 
    Con Reuters y medios locales

Acerca de Economía

Para saber todo sobre la actualidad económica del día, Daniela Blandón Ramírez y Juan Pablo Lucumí analizan los tipos de cambio de las principales divisas mundiales y todos los movimientos de la globalización económica. Véalo en directo, de lunes a viernes, en nuestras franjas noticiosas de Directo América (8:45), El Mundo Ahora (12:30) y Contexto Global (20:15) hora de Bogotá, Quito y Lima.
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