Figura entre los poetas más grandes de nuestro querido Tango. Personaje de fina sensibilidad, atinada pluma y recordación elevada. Gran observador del detalle, fino y exquisito a la hora de describir reflejando con crudeza y romanticismo, patente en cada pieza que nos regalaba. Utilizaba con destreza la técnica del verso libre que lograba tonos conceptuales con altos vuelos literarios, que son la esencia pura de nuestra poética forma río platense. No escribía solamente para el acople de la música, fue un compositor ‘con todas las letras’, supo transitar el difícil camino de llegar al éxito, de adentrarse en el gusto popular y que sus letras, después de mucho tiempo, se sigan cantando con la frescura de un naranjo en flor o el agua blanda y cristalina de aquellos tiempos. De aquel Buenos Aires inundado de Tango por los cuatro costados, donde la propaganda mandaba cruel en el cartel y en el fetiche de un afiche de papel se vendía la ilusión, se rifaba el corazón. A estas alturas, ya supieron a quién presentamos en nuestro programa.