Hace algunos meses entrevistamos a Adam Bodnar, elministro de justicia de Polonia. Queríamos entender cómo un país que duranteaños fue el leading case sobre erosión democrática y secuestro judicialen Europa estaba intentando reconstruir su democracia constitucional. Despuésdel trago amargo que sigue siendo la reforma judicial en México, nos alegróescuchar que, poco a poco, Polonia intenta reconstruir las instituciones quefueron cooptadas por la política voraz. Supimos que hay jueces, académicos,activistas y ciudadanos que no han renunciado a la idea de conducir su vidapolítica por el cauce de las instituciones democráticas.
La conversación terminó por abrir una nuevatemporada de reflexiones en Upstanders. Después de una serie de conversaciones sobreerosión democrática, populismo y constitucionalismo abusivo, comenzamos apreguntarnos ¿qué hace posible que una constitución resista incluso después deaños de ataques? ¿Cómo se reconstruye un sistema constitucional cuando laconfianza pública, las reglas y los contrapesos parecen haberse debilitado?
En esa búsqueda nos encontramos con el constitucionalismoresiliente, un enfoque que analiza la capacidad de un sistema constitucionalpara resistir intentos dirigidos a cambiar, debilitar o violar sus elementosesenciales. Es una idea utilizada para pensar cómo trabajar con aquellas basesinstitucionales que perduran pese a los ataques y esfuerzos graduales dedegradación institucional.
En el marco de estas reflexiones, tuvimos laoportunidad de conversar con jueces, académicos, diplomáticos y activistas alrespecto. Aunque cada entrevista nos dejaba con más dudas que certezas, tambiénsentimos una extraña sensación de alivio al comprender que cada invitadoparecía seguir intentando entender el momento que estamos viviendo.
Nadie tiene las soluciones ni la claridad quebuscábamos, pero encontramos algo quizá más valioso. En cada una de laspersonas con las que hablamos, descubrimos dos herramientas esenciales: lapersistencia y la imaginación. Sobre la primera, Owen Fiss, es un botón porqueaún preocupado por los enormes retos que enfrentan las naciones, sigue creyendoque los tribunales independientes son fundamentales para preservar los valoresdemocráticos. Con todo y todo es mejor tenerlos que renunciar a ellos. Junto con él, Samantha Power sigue creyendo quela empatía, la diplomacia y los derechos son el horizonte en la nuevacomposición geopolítica mundial y Leer Gelernt sigue apostando por laconstrucción de narrativas a través del litigio que ayuden a la ciudadanía a serempática y a movilizarse.
Sobre la imaginación nos acompañó el pensamientode Manuel José Cepeda y su experiencia en el momento constituyente colombianopara imaginar nuevas instituciones, trazar nuevos consensos y recuperar laconfianza en el derecho. Mark Tushnet nos motivó con su insistencia en que lasnuevas generaciones deben encontrar maneras creativas de reinventar la democraciamás allá de las elecciones tradicionales.
Con cada charla confirmamos que en todo el mundoexisten upstanders que aún impulsan experimentos institucionales. Que apuestana nuevas formas de participar, deliberar y organizar el conflicto. Innovarinstitucionalmente quizá sea la principal tarea de las nuevas generaciones,pero nuestra persistencia en seguir confiando en el derecho las impulsará a construiraquellas realidades que se antojan todavía posibles.
De eso trata esta temporada. No de encontrarrespuestas simples para tiempos complejos, sino de intentar entender cómo las constitucionessobreviven, cómo las democracias se reconstruyen y cómo las personas siguenencontrando razones para no rendirse incluso en momentos de incertidumbre.