Por su ubicación geo-estratégica, sus recursos naturales, la densidad de su población y la fuerza de sus culturas indígenas, el virreinato de la Nueva España fue la joya más preciada de la corona española. Después de una prolongada y sangrienta guerra insurgente de once años, siguieron quince años de amenaza de reconquista, hasta que se reconoció la independencia en 1836.