En el año 1495, Fernando el Católico se lanza a la guerra en Italia contra Francia, el eterno enemigo de la Corona de Aragón. Un enfrentamiento que el rey aragonés llevaba años preparando y que tenía un claro objetivo: recuperar el trono napolitano que un día había sido de su tío Alfonso. Mientras tanto, los azares de la vida comienzan a truncar poco a poco una sucesión al trono que los Reyes Católicos pensaban que estaba asegurado, y que pudo tener consecuencias inimaginables.