Uno de los mayores directores de los inicios del cine sonoro, Leo McCarey experimentó una suerte de annus mirabilis en 1937, cuando en el plazo de pocos meses estrenó dos obras maestras absolutas: Make Way For Tomorrow y The Awful Truth. Una tragedia y la otra comedia. Una, pieza fundamental del melodrama en el hollywood clásico; la otra, situada al centro de lo que poco después será bautizado como screwball comedy, comedia alocada. Es imposible imaginarse dos filmes más logrados y distintos a la vez, casi totalmente opuestos. Y, sin embargo, al corazón de ambos existe una misma premisa, la tremenda promesa y los dolorosos límites que ofrece la vida en pareja.
Inspirado por la reciente muerte de su padre, McCarey y su guionista Viña Delmar concibieron Make Way For Tomorrow como una fábula acerca de la inevitable división que los años generan entre los padres y sus hijos, pero lo que emergió en el camino es el retrato indeleble de dos personas mayores que, separadas, acaban por borrar todo a su alrededor salvo las ardientes cenizas de su amor. The Awful Truth, en tanto, tuvo su origen en el fracaso de la cinta anterior: McCarey recurrió a toda su imaginación para reimaginar un viejo éxito teatral de los años veinte, donde el inminente divorcio de una pareja los hace mirar de frente a lo que tienen entre manos. Pura locura y una dosis, nada despreciable, de verdadera pasión. ¿El gran ganador? Cary Grant, quien en su primer rol de comedia, usó al propio director como modelo contra el cual perfilar su propio yo fílmico. Sobre eso y más se discute en este podcast.