A comienzos de la década del 50, el binomio artístico-sentimental de Ingrid Bergman y Roberto Rossellini estaba plenamente consolidado. Pese al escándalo en Hollywood, a la mala prensa en Italia y la excomunión del Vaticano a ambos, el dúo se lanzó a explorar un terreno totalmente nuevo en la historia del audiovisual: el drama sicólogico existencial.
Hijo directo de la inmensa crisis social y personal gatillada tras la posguerra, este nuevo tipo de filme indagaba en el trayecto social y espiritual de personajes sometidos a tensiones imposibles. Se trataba, en esencia, de un viaje interior que bebía de raíces melodramáticas, pero que superaba con mucho las convenciones del cine de género. En cierta forma, se trataba del origen de lo que alguna vez se conoció como cine arte, cine de autor o cine ensayo. La primera muestra de algo que más tarde desarrollarían multitud de cineastas, artistas como Bresson, Bergman, Fellini, Antonioni, Erice, Wenders, Kiarostami, Kieslowski y un largo listado que llega hasta nuestros días.
Incluso así, y dicho todo lo anterior, Europa '51 todavía sorprende al narrar la historia de una mujer de clase alta quien, tras la muerte de su hijo, comienza a ver el mundo de una forma que nadie, ni siquiera sus más cercanos, pueden compartir. Es como si, de un momento a otro, el velo que tiene sobre los ojos se descorriese y comenzara a ver el mundo en términos totalmente espirituales, sin concesión alguna. Sobre esa situación imposible, sobre este logro artístico absoluto, sde discute en este podcast.